Solución número 2
Me he apuntado a un club de teatro. Bueno, en realidad, he estado apuntado 45 minutos a un club de teatro.
Todo comenzó por la mañana, cuando puse cara de aburrido en una reunión y, al terminar, Leticia, una chica vasca de Sistemas de Información (a la que todo el mundo llama La Sistémica, supongo que por pesada), me preguntó qué me pasaba. Me cogió desprevenido y le dije que estaba solo y aburrido. ¡Error fatal! Estuvo contándome su experiencia en un club de teatro, lo que dice que le ayuda a desinhibirse y enajenarse, digo yo. Yo le conté que la vida social no es lo mío, a lo que ella respondió: Club de teatro. Yo le dije que no, y me fui, pero siguió detrás mía repitiendo: Club de teatro. Verás como te gusta. Salí del cuarto de baño y allí estaba, con su vocecita tintineante: Club de teatro...
Huí a la máquina del café, esperando encontrar allí a mis amigos. Es un lugar donde siempre está alguno de ellos. Los encontré discutiendo sobre la final de la Copa del Rey, cinco tíos que no son ninguno del Valencia ni del Getafe, pero que le ponen a esto una pasión que parece que se les va la vida en ello (o la temporada, que es peor). De manera que entre tanto grito y tanta teoría futbolística no fui capaz de entremeter una frase del tipo: ¿Creéis que unas clases de teatro me ayudarían a sobrevivir? Y, naturalmente, cada vez que intentaba irme, veía rondando por el pasillo la cabecita rubia de La Sistémica y su voz resonaba en mi cabeza: Club de teatro...
A las ocho y media, junto a mi nueva sistémica amiga, que sonreía orgullosa como si me hubiera convertido a su religión, llegué al Club de Teatro La Barraca (título original donde los haya), donde acabé presentándome a todos con los mínimos datos personales posibles, intentando seguir las indicaciones de la monitora cuando hemos comenzado la “expresión” corporal (expresando que somos patos, más o menos), cuando nos ha tocado bailar sin música (joder, ¿para qué?) y cuando hemos jugado al rol playing, esto es, inventando sobre la marcha un personaje que al mismo tiempo hemos tenido que interpretar.
Esto último es como ligar en una discoteca, porque te reinventas a ti mismo como quieres que te vean y mientes como un bellaco (o como mil). El caso es que no me ha salido bien. No sé inventar mentiras, de manera que he comenzado a contar un rollo y he terminado interpretándome a mí mismo, solo, abandonado, desesperanzado, inútil para las relaciones y para cocinar una tortilla, triste si no estoy con mis amigos tomando un café... y lo peor de todo (¡¡lo peor de todo!!) es que han creído que era realmente un personaje de ficción y me han aplaudido como si hubiera escrito Seis personajes en busca de autor.
Lo mejor, que entre tanta trola que he metido, he descubierto que no sólo tengo madera para la farsa sino también para la novela.
Todo comenzó por la mañana, cuando puse cara de aburrido en una reunión y, al terminar, Leticia, una chica vasca de Sistemas de Información (a la que todo el mundo llama La Sistémica, supongo que por pesada), me preguntó qué me pasaba. Me cogió desprevenido y le dije que estaba solo y aburrido. ¡Error fatal! Estuvo contándome su experiencia en un club de teatro, lo que dice que le ayuda a desinhibirse y enajenarse, digo yo. Yo le conté que la vida social no es lo mío, a lo que ella respondió: Club de teatro. Yo le dije que no, y me fui, pero siguió detrás mía repitiendo: Club de teatro. Verás como te gusta. Salí del cuarto de baño y allí estaba, con su vocecita tintineante: Club de teatro...
Huí a la máquina del café, esperando encontrar allí a mis amigos. Es un lugar donde siempre está alguno de ellos. Los encontré discutiendo sobre la final de la Copa del Rey, cinco tíos que no son ninguno del Valencia ni del Getafe, pero que le ponen a esto una pasión que parece que se les va la vida en ello (o la temporada, que es peor). De manera que entre tanto grito y tanta teoría futbolística no fui capaz de entremeter una frase del tipo: ¿Creéis que unas clases de teatro me ayudarían a sobrevivir? Y, naturalmente, cada vez que intentaba irme, veía rondando por el pasillo la cabecita rubia de La Sistémica y su voz resonaba en mi cabeza: Club de teatro...
A las ocho y media, junto a mi nueva sistémica amiga, que sonreía orgullosa como si me hubiera convertido a su religión, llegué al Club de Teatro La Barraca (título original donde los haya), donde acabé presentándome a todos con los mínimos datos personales posibles, intentando seguir las indicaciones de la monitora cuando hemos comenzado la “expresión” corporal (expresando que somos patos, más o menos), cuando nos ha tocado bailar sin música (joder, ¿para qué?) y cuando hemos jugado al rol playing, esto es, inventando sobre la marcha un personaje que al mismo tiempo hemos tenido que interpretar.
Esto último es como ligar en una discoteca, porque te reinventas a ti mismo como quieres que te vean y mientes como un bellaco (o como mil). El caso es que no me ha salido bien. No sé inventar mentiras, de manera que he comenzado a contar un rollo y he terminado interpretándome a mí mismo, solo, abandonado, desesperanzado, inútil para las relaciones y para cocinar una tortilla, triste si no estoy con mis amigos tomando un café... y lo peor de todo (¡¡lo peor de todo!!) es que han creído que era realmente un personaje de ficción y me han aplaudido como si hubiera escrito Seis personajes en busca de autor.
Lo mejor, que entre tanta trola que he metido, he descubierto que no sólo tengo madera para la farsa sino también para la novela.











7 frases de consuelo:
¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaajajajajaja!!!!
Ay! Donde esté una buena discusión de fútbol sea el equipo u competición que sea, que se quite el teatro ;) Finjir no es lo tuyo "feo" tú eres muy pasional.
Un beso autor, tú sí que tienes madera;)
Haz una película sobre tu vida en la que te representes a ti mismo, que, visto lo visto, se te da muy bien, Feo.
Y arráncale la lengua a tu compañera de trabajo. Es sólo una sugerencia.
Un saludo, Gran Autor.
Sigue buscando soluciones, Feo.
Vaya qué me encanta!
Qué salidas las tuyas!
Qué ingenioso!
Me gusta venir a disfrutar tu obra.
Un abrazote!
Te admiro!
Jajajaja me alegro de esa nueva faceta interpretativa (también llamada me río de mi mísmo y encima me aplauden). Besos Félix (éstos apasionados)
Ja, ja, ja, ja, ja, muy bueno este post, de los mejores!!!!
Besossssssssssssssssssssssss
Esa Leticia... menudo caso ehhhh...
Me gusta tu blog. Ha sido fantástica mi primera vez por aquí, jejejeje.
Saludos.
Aupa el Geta!
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