Entre mujeres
Querido maldito diario, ésta ha sido una de las peores mañanas de mi vida. Para empezar, Lola Rosa Pastelito, la terrible amiga de Lolo, ha aparecido por la empresa para "visitar" a su tío. Naturalmente, ha sido su forma de amenazarme, con su presencia, afianzando su posición de superioridad familiar y mi supuestamente despreciable actitud hacia ella. Yo la he visto y me he quedado paralizado en medio de la enorme planta diáfana, entre docenas de mesas, observándola en el despacho acristalado del director general, su tío, charlando con displicencia como si no ocurriera nada.
Me ha interrumpido mi secretaria, segundo impacto de la mañana, para decirme que tenía visita. He ido a mi despacho y me he encontrado allí a Dolores, joder, la Dolores con la que mantuve una no-relación y que ahora no se parece a esa Dolores.
Dolores está más seria, más centrada, más donde yo quería que estuviese y nunca estuvo. Ha venido a decirme que se casa, una ceremonia sencilla, muy civil para no dar su brazo a torcer con lo de la libertad y esas tonterías suyas, pero ceremonia al fin y al cabo, que se casa con el jodido cubano que metió en mi casa y saqueó mi frigorífico el verano pasado. Yo le he deseado lo mejor y le he dicho que no hacía falta que me lo contara. Ha insistido en que quería que yo estuviera, que pensaba que así yo lo asimilaría mejor y que sería como un padre dando licencia a su hija para casarse. He insistido en que no, ella en que sí, le he explicado que no está bien que un ex-novio o ex-loquesea asista a la boda de su ex-algo y me ha dicho que uno no, que cinco, que casi todos sus ex-novios van a estar en la boda. Yo, al principio, me he quedado con la boca abierta. Luego, le he dicho una tontería como que qué tipo de boda íntima y sencilla iba a ser aquella, etcétera. Vamos, otra de mis formas de meter la pata.
Me ha interrumpido mi secretaria, segundo impacto de la mañana, para decirme que tenía visita. He ido a mi despacho y me he encontrado allí a Dolores, joder, la Dolores con la que mantuve una no-relación y que ahora no se parece a esa Dolores.
Dolores está más seria, más centrada, más donde yo quería que estuviese y nunca estuvo. Ha venido a decirme que se casa, una ceremonia sencilla, muy civil para no dar su brazo a torcer con lo de la libertad y esas tonterías suyas, pero ceremonia al fin y al cabo, que se casa con el jodido cubano que metió en mi casa y saqueó mi frigorífico el verano pasado. Yo le he deseado lo mejor y le he dicho que no hacía falta que me lo contara. Ha insistido en que quería que yo estuviera, que pensaba que así yo lo asimilaría mejor y que sería como un padre dando licencia a su hija para casarse. He insistido en que no, ella en que sí, le he explicado que no está bien que un ex-novio o ex-loquesea asista a la boda de su ex-algo y me ha dicho que uno no, que cinco, que casi todos sus ex-novios van a estar en la boda. Yo, al principio, me he quedado con la boca abierta. Luego, le he dicho una tontería como que qué tipo de boda íntima y sencilla iba a ser aquella, etcétera. Vamos, otra de mis formas de meter la pata.
Al final, se ha levantado, algo compungida, y me ha dicho que espera que asista.
La he acompañado hasta el ascensor, donde nos hemos quedado sin palabras para dar ese paso definitivo de separarnos para siempre. Cuando ha llegado el ascensor, con su cling clarísimo, me ha dicho algo parecido a Lo nuestro nunca iba a funcionar (creo, yo tenía los sentidos embotados) que ha acompañado con un suave beso en mis labios, otra forma de decirme adiós, justo en el momento en que llegaba Rosa Pastelito acompañada de su tío, mi jefe., y se nos ha quedado mirando con cara de carnicera psicópata. Dolores la ha visto y me ha mirado a mí, sin entender. Afortunadamente, mi jefe tampoco parecía entender nada, pero justo en ese momento, ha aparecido mi secretaria llamándome sin ningún recato: Tiene una llamada de Laura. ¿De quién? De.. su mujer, ha explicado mi secretaria, y todas las miradas se han centrado en mí, y no he sabido qué hacer, y me he metido en el ascensor, nadie me ha seguido, y he cerrado los ojos y se ha cerrado el ascensor, y no he parado hasta llegar a casa y meterme en la cama.










